La Misa Romana: Historia del Rito. Capítulo 9º Parte 2ª: El ofertorio

La entrega de las ofrendas

Cuando aquí hablo de ofrendas, atiendo exclusivamente a aquellas que consta se ofrecían como intervención en el culto no como contribución al culto. No se trata aquí de las ofrendas recogidas para el sostenimiento del culto y del clero, antiguamente en especies y hoy en día mayormente en metálico, para el mantenimiento de la comunidad y sustento de los pobres. Me refiero únicamente a las ofrendas destinadas sólo a las materias sacrificiales.

En el culto estacional de los siglos VII y VIII se nos describe la entrega de ofrendas como rito de la misa. Después del evangelio baja el papa a la nave para recibir de los miembros de la nobleza la oblación de pan, que entrega a un subdiácono y éste la coloca en un paño grande sostenido por acólitos. La oblación del vino, ofrecida en vasijas especiales, la recibe el archidiácono para echarla en un cáliz, sostenido por un subdiácono, quien a su vez lo hacía en un vaso mayor llamado “scyphus”. El papa, después de recogida la oblación de la nobleza, recoge la de los dignatarios de su corte y finalmente la de las damas de la nobleza. Luego se vuelve hacia el altar y espera el final de la recogida. Una vez el archidiácono ha seleccionado una pequeña parte de las ofrendas para la consagración y la tiene dispuesta sobre el altar, el papa recibe las ofrendas añadiendo la suya de dos panes (que le había presentado el subdiácono oblacionario, colocándola encima del altar). Para el cáliz se toma sólo el vino de la oblación papal y de su asistencia, al que se añade mediante un colador un poco del vino recogido entre los fieles. Sigue leyendo

La misión de la liturgia antigua en el futuro de la Iglesia

Celebrado un congreso sobre el motu proprio “Summorum Pontificum”

ROMA, domingo 15 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- El paso dado por el Papa Benedicto XVI de regular la celebración de la Misa en su forma extraordinaria es mucho más que una recuperación arqueológica o que una concesión a determinados grupos de fieles “nostálgicos”.

Se trata en cambio, del inicio de un nuevo movimiento litúrgico querido por el Papa, que debe ser percibido por la Iglesia como “un signo de esperanza”.

Un día después de la publicación de la Instrucción Universae Ecclesiae, de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, tenía lugar en la Universidad Pontificia Santo Tomás de Aquino de Roma, el tercer simposio sobre el Motu ProprioSummorum Pontificum, con el título “Una esperanza para toda la Iglesia”.

En el simposio participaron como ponentes el cardenal Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación para el Culto Divino, así como el cardenal Kurt Koch, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, y el secretario de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, monseñor Guido Pozzo.

La intervención de este último fue publicada por L’Osservatore Romano en su edición de hoy. Monseñor Pozzo explicó el significado de la Instrucción, que pretende poner al alcance de todos los fieles el rico patrimonio litúrgico. Sigue leyendo

“Una esperanza para toda la Iglesia”

A partir del próximo viernes 13 se celebrará el III Congreso sobre el Motu Proprio Summorum Pontificum del Papa Benedicto XVI, bajo el título de “Una esperanza para toda la Iglesia”.
La iniciativa tendrá lugar en Roma en la Parroquia de la Santísima Trinidad de los Peregrinos en la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino. Este Congreso –que ha sido organizado por las Asociaciones “Jóvenes y tradición” y “Amistad Sacerdotal Summorum Pontificum”- se concluirá el próximo domingo 15 de mayo a las ocho de la mañana, con la Santa Misa Pontifical en Rito Romano Antiguo que presidirá, en el Altar de la Cátedra, el cardenal Antonio Cañizares Llovera, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

Memoria y profecía: Un importante discurso de Benedicto XVI

por Guillermo Juan Morado
El papa ha dirigido un importante discurso a los participantes en el congreso promovido por el Ateneo de San Anselmo, organizado con ocasión de los cincuenta años de su fundación. Es decir, el papa ha hablado para los principales expertos en liturgia de todo el mundo, pues estos especialistas son los que acuden a este tipo de convenios.
¿Qué les ha dicho? Intentaré, en este breve artículo, elaborar una especie de mapa conceptual resaltando las principales ideas apuntadas por Benedicto XVI. A mi modo de ver son las siguientes:
1º La creación del Instituto Litúrgico de San Anselmo se debió al deseo del beato Juan XXIII de responder a las exigencias de reforma de la liturgia que surgieron en el contexto del llamado “movimiento litúrgico” – el Instituto tenía como principal finalidad “asegurar una sólida base a la reforma litúrgica conciliar” – . ¿Cuáles eran estas exigencias? El papa las enumera con gran claridad:

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Sabbato Sancto et Dominica Resurrectionis

Sábado Santo.
El Sábado Santo ha sido siempre también en Oriente un día alitúrgico. Traditio Ecclesiae habet — escribía Inocencio I (402-417) — isto biduo (el viernes y el sábado) sacramenta penitus non celebran. En él la Iglesia continúa el luto por la muerte del Redentor, conmemorando la sepultura: In pace in idipsum dormiam et requiescam…; Re quiescet in monte sancto tuo…; Caro mea requiescet in spe (antífonas del primer nocturno), y el descenso a los subterráneos del limbo: Elevamini portae aeternales et introibit rex gloriae…; Domine, abstraxisti ab inferís animam meam (primera y tercera antífonas segundo nocturno); Non derelinques animam meam in inferno… (Ps. 15, primer nocturno). Sigue leyendo