EL SACRIFICIO SACRAMENTAL EUCARÍSTICO

Resumen realizado por el Padre Juan Carlos Ceriani al Prólogo del Dr. Francisco Barbado Viejo, O.P., Obispo de Salamanca, al Tratado de la Santísima Eucaristía del Padre Gregorio Alastruey.

Los principios básicos que constituyen la base sobre la que ha de levantarse el edificio teológico del Sacrificio Eucarístico es su carácter de sacrificio:

* real y verdadero,

* visible,

* incruento,

* representativo del Sacrificio cruento de la Cruz.

El Sacrificio Eucarístico es el mismo sacrificio de la Cruz: “Una e idéntica es la Víctima, uno mismo el que ahora ofrece por ministerio de los sacerdotes y se ofreció entonces en la cruz. Sólo es distinto el modo del ofrecimiento” (Concilio de Trento, Sesión XXII, c. 2). Sigue leyendo

Homilía de Benedicto XVI en la misa del Corpus Christi en Roma

Queridos hermanos y hermanas: La fiesta del Corpus Domini es inseparable del Jueves Santo, de la Misa en Cena Domini, en la cual se celebra solemnemente la institución de la Eucaristía.

Mientras en la tarde del Jueves Santo se revive el misterio de Cristo que se nos ofrece en el pan partido y en el vino versado, hoy, en la conmemoración del Corpus Domini, este mismo misterio es propuesto a la adoración y a la meditación del Pueblo de Dios, y el Santísimo Sacramento es llevado en procesión por las calles de las ciudades y pueblos, para manifestar que Cristo resucitado camina en medio de nosotros y nos guía hacia el Reino de los cielos. Aquello que Jesús nos ha donado en la intimidad del Cenáculo, hoy lo manifestamos abiertamente, porque el amor de Cristo no es reservado a algunos, sino que esta destinado a todos. Sigue leyendo

La Liturgia, obra de la Santísima Trinidad

Cfr. J.L. Gutiérrez, La Liturgia, Rialp, Madrid 2006, cap. II.

Sumario

1. La Economía del Misterio.- 2. La Liturgia del Misterio.- 3. El dinamismo trinitario del culto cristiano.- 4. La liturgia celestial y la celebración del culto de la Iglesia.

 

Celebrar la liturgia es comprender que «el Señor es Dios y se nos ha manifestado» [1]; advertir -«contemplar»: ver, escuchar, sentir, gustar- en los signos y acciones simbólicas del hecho sacramental la manifestación y presencia de Dios: «la liturgia es en primer lugar unateofanía: Dios manifiesta su fuerza, y el hombre le reconoce, le adora y le glorifica» [2].

«La comprensión de la liturgia es más completa y coherente cuando se la sitúa en la perspectiva que le es connatural, es decir, dentro de la economía salvífica proyectada y revelada por el Padre, cumplida por el Hijo y Señor nuestro Jesucristo y llevada a cabo por el Espíritu Santo en la etapa de la Iglesia» [3]. Sigue leyendo

La Fiesta de Pentecostés.

Para los hebreos, desde el tiempo de Moisés, la fiesta de Pentecostés o de las Semanas, como la llama el Pentateuco, porque se celebra precisamente siete semanas después de Pascua, tenía como fin el dar gracias a Dios por la cosecha de cereales, cuya recolección estaba a punto de terminarse; más tarde, la tradición rabínica añadió una conmemoración de la promulgación de la ley sobre el Sinaí, que tuvo lugar cincuenta días después de la salida de los hebreos de Egipto. Pero en la historia evangélica, los cincuenta o pascual debiese acentuarse particularmente en el último día, tanto más que esto tenía, como se dijo, especialísimas razones históricas para ser solemnemente conmemorado. Y es en verdad lo que constatamos en los escritores de los siglos IV y V. En Jerusalén, según cuenta la Peirégriniitio,las funciones se sucedían casi ininterrumpidamente desde la aurora hasta la media noche. San Juan Crisóstomo, en un sermón pronunciado en este día, exclamaba: odie ad ipsum culmen bonorum provecti sumus, ad ipsam metropolim festorum evasimus, ad fructum ipsum dominicae promissionis pervenimus; y en otro pone de relieve la participación del pueblo, que no cabía en la iglesia: Dum enim sanctam Pentecostés celebritatem agimus, tanta concurrit multitudo ut magna hic locorum angustia laboretur. No de otra manera se expresan en Occidente San Ambrosio, San León, San Máximo de Turín y, sobre todo, San Agustín: Adventum Spiritus Sancti — comienza este santo Doctor — anniversaria festivitate celebramus. Huic solemnis congregatio, solemnis lectio, solemnis sermo debetur. Illa dúo persoluta sunt, quia et frequentissími convenistis, et cum legeretur audistis. Reddamus et tertiam… Sigue leyendo

El sagrado silencio en la celebración litúrgica

Por Nicola Bux*

ROMA, jueves 2 de junio de 2011 (ZENIT.org).- “Cuando un silencio apacible envolvía todas las cosas … tu Palabra omnipotente se lanzó desde el cielo” (cf. Sab 18,14-15). Así una antífona de la octava de Navidad recuerda, con extraordinaria libertad, cómo en la noche del Éxodo se realizó la liberación del hombre y la emancipación del pecado. Para reconocerle presente en el mundo, es más, en la acción pública que es la liturgia – sagrada precisamente con motivo de la Presencia – es necesario “guardar silencio!, es decir, callar. Es necesario callar para escuchar, como al inicio de un concierto, de lo contrario el culto, es decir, la relación cultivada, profunda con Dios, no puede comenzar, no se Le puede “celebrar”. Sigue leyendo