LA EUCARISTÍA Y EL SACERDOTE: UNIDOS INSEPARABLEMENTE POR EL AMOR DE DIOS

CONGREGACIÓN PARA EL CLERO


 

El sacerdote, responsable de la Eucaristía

La fiesta del Sagrado Corazón de Jesús nos invita a contemplar el amor, que surge de la fuente inagotable de Cristo y se difunde a toda la humanidad, por medio del “don por excelencia” que es la Eucaristía. La reciente Encíclica de Juan Pablo II atrae nuestra atención acerca del valor de este don, que es totalmente excepcional. El don divino ha sido destinado a nosotros los sacerdotes en una manera particular y, con nuestra acogida, llevamos la responsabilidad de la eficacia de la Eucaristía en el mundo.

Grito de fe

A cada celebración del divino Sacrificio, el sacerdote, después de haber consagrado el pan y el vino, para que se conviertan en el cuerpo y en la sangre de Cristo, exclama: “Este es el sacramento de nuestra fe”; es una maravilla que suscita adoración, aunque a los ojos terrenos parece que nada ha cambiado. En la Encíclica el Santo Padre manifiesta el deseo de colocarse con nosotros ” en adoración delante de este Misterio: Misterio grande, Misterio de misericordia” (11). Añade: “¿Qué más podía hacer Jesús por nosotros? Verdaderamente, en la Eucaristía nos muestra un amor que llega ” hasta el extremo ” (Jn 13, 1), un amor que no conoce medida “.

La Misa es el memorial del sacrificio de la cruz, “La Iglesia vive continuamente del sacrificio redentor, y accede a él no solamente a través de un recuerdo lleno de fe, sino también en un contacto actual, puesto que este sacrificio se hace presente, perpetuándose sacramentalmente en cada comunidad que lo ofrece por manos del ministro consagrado. De este modo, la Eucaristía aplica a los hombres de hoy la reconciliación obtenida por Cristo una vez por todas para la humanidad de todos los tiempos. En efecto, ” el sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son, pues, un único sacrificio “(12).

La Eucaristía es sacrificio en sentido propio y, en primer lugar, don de Cristo al Padre: “sacrificio que el Padre aceptó, cambiando esta total donación de su Hijo, que se “hizo obediente hasta la muerte” (Filp. 2,8), con su paterna donación, esto es con el don de la nueva vida inmortal en la resurrección. “Al entregar su sacrificio a la Iglesia, Cristo ha querido además hacer suyo el sacrificio espiritual de la Iglesia, llamada a ofrecerse también a sí misma unida al sacrificio de Cristo ” (13)

Más particularmente, el Sumo Pontífice subraya que ” el sacrificio eucarístico no sólo hace presente el misterio de la pasión y muerte del Salvador, sino también el misterio de la resurrección, que corona su sacrificio. En cuanto viviente y resucitado, Cristo se hace en la Eucaristía ” pan de vida ” (Jn 6, 35.48), ” pan vivo ” (Jn 6, 51)”. Sigue leyendo

La Liturgia ha sido violada

“LA LITURGIA HA SIDO VIOLADA”
(ha dicho el Papa)
POR LOS TRADUCTORES DEL MISAL
(añadimos nosotros)
Si la Nueva Misa posee defectos de origen (Juan Pablo II afirmó en Fulda de Alemania que “La Liturgia ha sido violada”). los TRADUCTORES de lengua española la han destrozado más todavía.
El Concilio de Trento definió que “El Canon de la Misa está exento de todo error” (“Ab omni errore purum”: .D. 942-953).
Pero los TRADUCTORES AL ESPAÑOL lo han plagado de errores, herejías. equívocos. inexactitudes y ambigüedades sin cuento.
Y esto es un verdadero sacrilegio.
Dividimos este trabajo en cinco apartados:
1) TRADUCCIONES HERETICAS
2) TRADUCCIONES TENDENCIOSAS
3) TRADUCCIONES ERRONEAS
4) ADVERTENCIAS
5) CONCLUSION
1) TRADUCCIONES HERETICAS
a).- En las oraciones de la Ofrenda del pan y vino, traducen: “Este pan… SERA para nosotros pan de vida”, “Este vino será para nosotros bebida de salvación”. Pero el texto latino dice: “fiet”=”se convertirá”… en El Pan de Vida”, “Se convertirá… en La Bebida de Salvación”. Porque el pan ofrecido en el Ofertorio, ya no será pan en la Consagración: se convertirá en el Cuerpo de Cristo, “Pan vivo bajado del cielo”, capaz de transmitirnos SU VIDA Y SU SALVACION. Lo contrario es negar la presencia real de Cristo en la Consagración. (Herejía). Sigue leyendo

Lenguas, filosofía y liturgia


El reverendo señor don Gabriel Díaz Patri explicó que la liturgia es un lenguaje que expresa la relación del hombre con Dios y un acto cultual que honra a la divinidad. Aunque la liturgia no comience históricamente por una colección de textos, éstos son también importantes porque son lenguaje y, en tanto que tal, recogen lo hecho y expresado en el acto litúrgico.

Pero el lenguaje es más complicado y tiene más funciones que la mera comunicación. Cuanta más gente use una lengua, ésta se vuelve más simple y precisa, requiere menos elementos lingüísticos, menos signos. Por eso, si el lenguaje sólo es de comunicación, la precisión del vocabulario y su limitación en cuanto a univocidad es un valor a adquirir. Sigue leyendo

SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS



A la fiesta del corpus la sagrada liturgia añade, como una prolongación de la misma, la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. El objeto de esta fiesta es el Corazón de Jesús, es decir, el Corazón físico del Hombre Dios, junto con la humanidad y la divinidad de Jesús, considerado como un miembro vivo y unido al todo orgánico. El Corazón corpóreo de Jesús como símbolo y expresión del amor de Cristo a los hombres, manifestado sobre todo en la Redención por la cruz y en el misterio de la Santísima Eucaristía: he aquí el verdadero objeto de la fiesta. En el Corazón de Jesús, pues, vemos, en último término, la misma persona de Jesús, la persona divina que, bajo el símbolo de su Corazón de carne, nos muestra el amor, divino y humano, de Jesús hacia nosotros. Los misterios de la Encarnación, de la Redención por la Cruz, de la Venida del Espíritu Santo, de nuestra futura resurrección y de nuestra eterna posesión y goce de la vida divina se fundan, en último resultado, en el único misterio del Amor del Salvador hacia nosotros. Y con la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús no pretendemos otra cosa que honrar este Amor divino-humano, y sumergirnos en él. (Dom Baur).

   El protestantismo en el siglo XVI, y el jansenismo en el XVII, habían puesto  todos los medios posibles para desfigurar uno de los dogmas esenciales del cristianismo, cual es el amor de Dios a todos los hombres.

   Era pues menester que el Espíritu de amor, que rige siempre a la Iglesia, encontrase un medio nuevo para oponerse a la herejía avasalladora, a fin de que la Esposa de Cristo, lejos de ver disminuir su amor a Jesús, lo sintiese acrecentado cada día más y más. Sigue leyendo