“Del Ars Celebrandi a la Actuosa Participatio”: Educación Litúrgica en la Escuela de Benedicto XVI (I)

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Pdre. Pedro Fernandez, OP

INTRODUCCION

La educación litúrgica en la escuela de Benedicto XVI obliga, al menos, a plantearnos las siguientes cuestiones: la última reforma litúrgica y la ley de la continuidad; la consideración de la última reforma litúrgica como un hecho inconcluso; la naturaleza teologal del culto litúrgico católico; y, finalmente, el paso del ars celebrandi a la actuosa participatio. Evidentemente, las respuestas a estos interrogantes se sitúan en el gran dilema que subyace en el catolicismo actual, a saber, si en el magisterio anterior y posterior al Vaticano II hay continuidad o ruptura y si la reforma litúrgica ha sido una reforma en la continuidad o en la ruptura. La Liturgia sigue siendo, pues, una cuestión polémica y en la Iglesia existe una división latente en las maneras de pensar y de celebrar la liturgia y de vivir la fe. Nos encontramos, pues, ante un argumento que precisa equilibrio en su tratamiento y mucha paciencia cuando se desciende al diálogo, sin miedo a descubrir un  posible lado oscuro en la reforma litúrgica. “El hecho que la reforma litúrgica todavía hoy sea objeto de valoraciones opuestas, debiera aconsejar prudencia; de todos modos para una verificación objetiva se necesitará tiempo y la visita de los archivos” (1).

La cuestión general ahora planteada es reflexionar si de hecho la reforma litúrgica no se convirtió a veces, como dicen algunos, en una reforma litúrgica radical o una verdadera revolución litúrgica. O dicho con más suavidad, queremos saber si en la reforma litúrgica postconciliar se siguió el espíritu del Concilio –así llamado- más que la letra del Concilio, pues lo que ahora se discute no es tanto la doctrina conciliar de la Constitución Sacrosanctum Concilium, donde tan presente está la doctrina de Pío XII, sino la reforma litúrgica postconciliar. En fin, el problema no es el Concilio, sino su interpretación; no es el texto conciliar, sino las reformas posteriores.

 

En fin, quizá estas reflexiones expliquen indirectamente el por qué del Motu Proprio Summorum Pontificum (7-VII-2007), cuya evidente finalidad no fue una superficial vuelta a la misa en latín, sino más bien, según las mismas palabras del Papa Benedicto XVI “lograr la reconciliación interna dentro de la Iglesia” (2). En fin, queremos esclarecer la naturaleza teologal del culto cristiano, que es ejercicio del sacerdocio de Jesucristo, y su adecuada celebración, que es profesión de fe en la esperanza y en el amor, pasando así del ars celebrandi a la actuosa participatio. Soy consciente que, quizá, mis palabras molesten a algún colega liturgista. Sólo pido reflexión y diálogo, pues también uno tiene la obligación de ser fiel a la propia conciencia. De todos modos, sabemos que no se puede entrar  en un argumento litúrgico relacionado con la última reforma litúrgica sin el firme propósito de practicar la virtud de la paciencia, con la condición previa de dejarnos llevar por la verdad objetiva y no por la pasión subjetiva.

Fuente: http://lexorandies.blogspot.it/

***

(1) N. BUX, La riforma di Benedetto XVI. La Liturgia tra innovazione e tradizione. Piemme. Casale Monferrato (Al) 2008, p. 52.

(2) BENEDICTO XVI, Carta apostólica acerca del Motu proprio Summorum Pontificum (7-VII-2007): AAS 99 (2007) 797.

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