Capítulo 13: Las procesiones (2ª parte)

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Las procesiones penitenciales y lustrales.

Las procesiones de penitencia y lustrales eran también llamadas simplemente letanías (del griego litaneia, súplica u oración),, porque al final de la procesión se cantaba aquella fórmula de súplica o intercesión llamada comúnmente letanía, y más tarde, letanía de los santos. Pertenecen a este grupo:

a) La letanía mayor, llamada así por su carácter más festivo en comparación de las otras letanías estacionales. Había sustituido, a mitades del siglo VI, a la fiesta pagana en honor de Robigo, deidad primaria de los granjeros romanos, conocida como la diosa del desperfecto. Los granjeros la veneraron para proteger sus cosechas del desperfecto, que ella mandaría sobre ellos si no era apaciguada. Robigo preservaba los cereales de los mohos. La celebración concluía con la bendición del pueblo y de sus habitantes.

En Roma, la procesión partía de San Lorenzo in Lucina, y por la vía Flaminia y el puente Milvio se dirigía a San Pedro. Ya que se celebraba el 25 de abril, es decir, en pleno tiempo pascual, la Iglesia romana no le había dado aquella impronta penitencial que retuvieron las letanías menores venidas de las Galias. Se pedía con ella la protección de Dios sobre las mieses próximas a madurar. La letanía mayor fue adoptada muy tardíamente fuera de Roma. En Génova no era todavía conocida en el siglo XII. Sigue leyendo