De una plegaria eucarística a muchas: cómo sucedió y por qué (II)

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por Dom Cassian Folsom, O.S.B.

5. Pasos en el proceso hacia la promulgación oficial

De manera muy esquemática, estos son los pasos que el texto de las nuevas plegarias eucarísticas recorrió para recibir su aprobación final (cfr. Bugnini, p. 406- 409):

a) Abril de 1967: el esquema fue aprobado por el consejo presidencial del Consilium , y luego por los Padres. Fue enviado al Papa el 3 de mayo de 1967. (El esquema también incluyó nueve nuevos prefacios).

b) El Santo Padre ordenó que el esquema se enviará a la Congregación para la Doctrina de la Fe y a la Congregación de Ritos (junio de 1967). La CDF no aprobó la anáfora —literalmente, “ofrenda”, otro nombre para la oración eucarística— alejandrina de San Basilio por el problema teológico de la epíclesis (invocación del Espíritu Santo).

c) 10 de julio 1967: con vistas al próximo Sínodo de Obispos, el Papa Pablo VI escribió al Consilium con estas instrucciones: «Puede procederse a la preparación de un folleto [que contenga las anáforas nuevas] para presentarlo a los Rdmos. Padres en el próximo sínodo: sin embargo, bien considerado todo lo que se refiere a la fórmula de la consagración, es oportuno que no sea modificada»16.

d) El Sínodo de Obispos se celebró en octubre de 1967. Entre las cuestiones litúrgicas en discusión estuvo la cuestión de las nuevas oraciones eucarísticas. Una serie de “preguntas pontificias” se presentaron antes a los Padres para una votación el 14 de octubre de 1967; entre ellas la pregunta: “¿Se aprueba que además del Canon romano se introduzcan en la liturgia latina otras tres plegarias eucarísticas?”. De los 183 Padres con voto, una gran mayoría dijo que sí , 22 dijeron que no , y 33 dijeron que sí, con cualificaciones ( placet iuxta modum )17. Los modi son los siguientes:

1. El Canon romano debe ocupar siempre el lugar de honor y ser usado los domingos y fiestas más solemnes.

2. Dense normas bien concretas sobre el uso de una u otra forma; no se deje a elección del celebrante.

3. Las plegarias eucarísticas nuevas sean solo para grupos selectos bien preparados.

4. Antes de ponerlas en práctica, sométanse al examen de las Conferencias Episcopales, e instrúyase bien a los fieles.

5. No se admitan sólo tres nuevas plegarias eucarísticas, sino más, tomándolas de las liturgias orientales; además, dese a las Conferencias Episcopales la facultad de componer otras propias.

6. Sea revisado también el Canon romano, para facilitar su uso.

Como se puede ver, no todos los modi seguían la misma línea de argumentación. Bugnini comenta que el valor de la votación fue “muy relativa” porque los Padres no estaban votando como representantes reales de sus conferencias episcopales, sino como obispos individuales (Bugnini, p. 308). En cualquier caso, la respuesta del Sínodo fue ampliamente favorable.

e) Sin embargo, la publicación de las nuevas oraciones eucarísticas se retrasó. Bugnini atribuye la demora a las “acostumbradas injerencias”. Además, el Secretario de Estado insistió el 28 de enero de 1968, en que una instrucción adecuada se publicaría junto con los nuevos textos.

f) La aprobación definitiva fue dada el 27 de abril de 1968.

g) Las tres nuevas oraciones eucarísticas fueron promulgadas por un decreto de la Congregación de Ritos el 23 de mayo de 196818, que también determinó que las plegarias podían utilizarse a partir del 15 de agosto de 1968.

h) El mismo día fue publicado el documento “Normas sobre el uso de Plegarias Eucarísticas I-IV”19. Ya que estas normas no son muy conocidas, vale la pena citarlas aquí:

1. La Plegaria Eucarística I, es decir, el Canon romano, puede utilizarse siempre; su uso es especialmente adecuado a los días asignados a un Communicantes propio o a un Hanc igitur propio; a las fiestas de los apóstoles y de los santos mencionados en esta Plegaria; también a los domingos, a menos que razones pastorales reclamen una plegaria eucarística diferente.

( Esta norma, en efecto, reduce el uso del Canon romano a unas pocas ocasiones especiales )20.

2. Debido a sus características distintivas, la Plegaria Eucarística II se adapta mejor a los días de semana o a ocasiones especiales. ( Esta norma, en efecto, amplía el uso de esta Plegaria Eucarística; el rasgo distintivo más destacado se refiere a su brevedad ).

3. La Plegaria Eucarística III se puede utilizar con cualquiera de los Prefacios; como el Canon romano, debe tener prioridad los domingos y festivos. ( Esta norma, en efecto, sustituye el Canon romano con la Plegaria Eucarística III ).

4. La Plegaria Eucarística IV tiene un prefacio inmutable… Se puede utilizar siempre que una misa no tenga prefacio propio; su uso es particularmente adecuado para una congregación de personas con un conocimiento más desarrollado de la Escritura. ( Esta norma, en efecto, limita el uso de esta Plegaria Eucarística a raras ocasiones: no puede ser usada durante los tiempos fuertes cuando hay un prefacio propio, es decir, Adviento, Cuaresma, Semana Santa. Además, la nota un poco condescendiente con una congregación más educada, si se toma en serio, limitaría aún más su uso ).

i) Una semana o así más tarde, el 2 de junio de 1968, el nuevo presidente del Consilium , el cardenal Benno Gut, envió una carta a los presidentes de las Conferencias Episcopales21, junto con directrices para ayudar a la catequesis de las anáforas de la misa22.

j) La Constitución Apostólica Missale Romanum fue promulgada el Jueves Santo, 3 de abril de 1969, pero, debido a fuerte controversia, la editio typica no se expidió hasta el Jueves Santo del año siguiente, 26 de marzo de 1970.

6. Problemas después de la promulgación oficial de las nuevas plegarias eucarísticas

Se podía haber esperado que la publicación oficial del nuevo Misal, con tres nuevas plegarias eucarísticas además del Canon romano, habría puesto fin a la experimentación sin límites. «Se esperaba que la publicación de las nuevas plegarias eucarísticas sirviese para eliminar o atenuar este fenómeno [de las muchas composiciones privadas en circulación]», escribe Bugnini. «Pero no sucedió así» (Bugnini, p. 410). Se le había permitido salir al genio de la botella, y no volvería sencillamente a entrar. Determinadas Conferencias Episcopales ignoraron llamativamente las protestas de Roma. Las señales, sin embargo, eran ambiguas ya que la Congregación para el Culto Divino dio permiso a un buen número de plegarias eucarísticas para grupos especiales y ocasiones especiales23.

El 27 de mayo de 1971, Culto Divino explicó el problema al Papa Pablo VI, sugiriendo que la cuestión necesitaba ser estudiada más detenidamente: «Piénsese que el Instituto Litúrgico de París ha coleccionado y examinado más de doscientas plegarias eucarísticas… Si el Santo Padre lo permite, esta Congregación recogería sistemáticamente todo el material existente para examinarlo… con el fin de obtener una clara visión de las dimensiones del problema y afrontarlo con más claridad y sobre una base sólida» (Bugnini, p. 411).

El 22 de junio de 1971, llegó la respuesta de la Secretaría de Estado:

«Dada la extensión del uso indiscriminado de plegarias eucarísticas no aprobadas, el Santo Padre desea que la cuestión sea reexaminada cuidadosamente en todos sus aspectos, con el fin de encontrar una solución que ponga remedio a esta grave forma de indisciplina en materia litúrgica» (Bugnini, p. 411-412).

Así, fue designado un grupo de estudio especial el 17 de septiembre de 1971 para examinar el asunto.

7. El trabajo del Grupo de Estudio especial

Desde octubre de 1971 a marzo de 1972, este Grupo de Estudio especial se reunió varias veces, produciendo un documento de trabajo de un centenar de páginas analizando el problema y proponiendo soluciones. En la tercera reunión, el 25-26 de enero de 1972, el grupo, compuesto por 17 miembros, votó cuatro preguntas (cf. Bugnini, p. 412-414):

1) ¿Debe autorizarse un mayor número de plegarias eucarísticas en el Misal Romano?

Sí: 10; No: 3; Sí, iuxta modum : 4

2) ¿Debe autorizarse un mayor número de plegarias eucarísticas en aquellas regiones donde las Conferencias Episcopales lo juzguen oportuno?

Sí: 12; No: 0; Sí, iuxta modum : 5

3) ¿Es aceptable la propuesta del n. 39a) del esquema ? (es decir, que la Congregación para el Culto Divino prepare modelos de plegarias eucarísticas, con la posibilidad de adaptarlas ligeramente)

Sí: 8; No: 8; Sí, iuxta modum : 1

4) ¿Es aceptable la propuesta del n. 29b) del esquema ? (es decir, que la Congregación para el Culto Divino proponga los criterios conforme a los cuales las Conferencias Episcopales puedan juzgar o componer nuevas plegarias eucarísticas)

Sí: 8; No: 5; Sí, iuxta modum : 4

El claro consenso del grupo fue que debían permitirse más plegarias eucarísticas. No hubo acuerdo claro, sin embargo, sobre el papel de la Congregación para el Culto Divino en la guía o dirección de la composición de estas oraciones.

Algunos de los consultores de la Congregación que no habían sido consultados sobre estas cuestiones, pero que las apreciaban fuertemente, publicaron sus propios resultados, llegando a conclusiones totalmente opuestas; a saber: que era inoportuno componer nuevas plegarias eucarísticas además de las que ya estaban en el Misal Romano. Publicado este informe despertó la alarma en varios sectores, incluida la Congregación para la Doctrina de la Fe, y se produjo una gran controversia. El Secretario de Estado se vio obligado a intervenir, para reprender diplomáticamente a la Congregación para el Culto Divino, y hacer algo de recuento de los daños. El Papa Pablo VI, el 28 de febrero de 1972, en una audiencia con Bugnini —a quien había ordenado obispo el 13 de febrero de 1972— también emitió una especie de reproche: «De nuevo recomiendo vivamente a la Congregación [para el Culto Divino] que se esfuerce por poner coto a la tendencia de multiplicar plegarias eucarísticas», añadiendo una serie de aclaraciones:

— Otras Congregaciones competentes en la materia debieron ser consultadas ( que se traduce en que Culto Divino no debería actuar por su cuenta ).

— Debe valorarse la uniformidad de la liturgia

— Los experimentos arbitrarios deben cesar

— Las Conferencias Episcopales no tienen autoridad para introducir nuevas plegarias eucarísticas, a menos que hayan recibido permiso de la Santa Sede (Bugnini, p. 414-415)

En una reunión plenaria del Grupo de Estudio especial, en marzo del 7 al 11 de 1972, la Secretaría de Estado pidió que los miembros fueran puestos al día sobre las últimas comunicaciones enviadas por ella a la Congregación para el Culto Divino, no sea que los Padres, «no conociendo exactamente el pensamiento de su Santidad, continúen por el camino marcado por los peritos, no del todo conforme con las directrices que se les han comunicado…» (Bugnini, p. 415, n. 33).

8. Señales perdidas o ignoradas

De este modo, se habían enviado señales negativas a la Congregación para el Culto Divino y al Grupo de Estudio, pero parece ser que estas señales no fueron bien entendidas. Al contrario, el trabajo continuó a toda máquina y en una sesión plenaria de toda la Congregación para el Culto Divino, el esquema para las oraciones eucarísticas fue examinado, y el asunto sometido a votación (Bugnini núm. 415-416):

1. Habida cuenta de la presente situación de la evolución y el uso de las plegarias eucarísticas, ¿debe hacer algo la autoridad competente para aumentar el número de dichas plegarias?

Sí: 13; No: 0; Sí, iuxta modum : 3

2. ¿Se considera suficiente que la Santa Sede prepare algunas plegarias eucarísticas nuevas?

Sí: 2; No: 12; Sí, iuxta modum : 2 3. ¿Se considera suficiente que la Santa Sede componga modelos que puedan adaptar las Conferencias Episcopales?

Sí: 0; No: 16

4. ¿Es aceptable que las Conferencias Episcopales puedan componer nuevas plegarias eucarísticas, conforme a los criterios propuestos por la Santa Sede, sometiéndolas a la misma Santa Sede?

Sí: 11; No: 3; Sí, iuxta modum : 2

5. ¿Se aprueban los criterios expuestos en el capítulo VI para componer y juzgar las plegarias eucarísticas?

Sí: 9; No: 2; Sí, iuxta modum : 5

La tendencia progresiva del grupo es clara. Se requerían más plegarias eucarísticas; la Santa Sede ni debe preparar estas oraciones, ni proveer modelos para ellas; en cambio, las Conferencias Episcopales podrían componer nuevas oraciones por su propia autoridad.

El informe del Cardenal Prefecto a la Secretaría de Estado, el 12 de abril de 1972, fue más equilibrado y modesto en el tono, pero siguió incluyendo la sugerencia de que se debía conceder el permiso a las Conferencias Episcopales para preparar nuevas plegarias eucarísticas, «en circunstancias extraordinarias, y caso por caso». La sugerencia fue atemperada, sin embargo, por la condición de que la Conferencia debía solicitar primero la autorización, y luego preparar el texto, que debía someterse ante los organismos competentes de la Santa Sede (Bugnini, p. 416). El Papa Pablo VI concedió una audiencia al Cardenal Prefecto el 20 de abril, emitiendo una respuesta por escrito un mes después, el 23 de mayo de 1972, en la que prohibía hacer público los debates en curso, pero daba autorización para que se preparara un proyecto de texto de una Instrucción sobre la plegarias eucarísticas.

Este proyecto de texto fue preparado durante los meses de verano, y fue enviado al grupo de estudio el 8 de septiembre de 1972. Bugnini relata que «el grupo tuvo su cuarta y última reunión los días 25 y 26 del mismo mes en un clima de desaliento» (Bugnini, p. 417). A pesar de que estaban decepcionados de que sus sugerencias no habían sido bien recibidas, persistieron en su recomendación de que se diera el permiso para componer nuevas plegarias eucarísticas, en determinadas condiciones, a las Conferencias Episcopales. El 17 de noviembre de 1972, el Secretario de Estado envió el proyecto de Instrucción a la Congregación para la Doctrina de la Fe. La respuesta de la CDF fue negativa. Bugnini dice por qué:

«Mientras tanto otros alzaron sus voces para impedir la aprobación de nuevas plegarias eucarísticas: un grupo de teólogos de la Comisión Teológica Internacional (11 de octubre), un arzobispo francés y aquellos consultores de la C. para el Culto Divino que habían votado en contra en el Grupo de Estudio; todos ejercían presión sobre el Supremo Pastor…» (Bugnini, p. 417, n. 34).

9. “No” del Papa: “una ducha de agua fría”

El 11 de enero de 1973, el Secretario de Estado comunicó la respuesta de la CDF al Culto Divino: «Habiendo la Congregación para la Doctrina de la Fe respondido negativamente a la oportunidad de conceder a las Conferencias Episcopales la facultad de componer nuevas anáforas es necesario atenerse a dicha denegación» (Bugnini, p. 417).

La carta del Secretario de Estado también incluyó las siguientes directivas que luego aparecieron en la Instrucción sobre plegarias eucarísticas publicada por la Congregación para el Culto Divino:

— Las Conferencias Episcopales deben poner fin a los experimentos de plegarias eucarísticas.

— La Santa Sede no excluye de modo absoluto la posibilidad de aprobar una nueva anáfora, pero su elaboración y promulgación debe ser acordado previamente con la Santa Sede.

— El Misal Romano ya da margen suficiente para la adaptación24.

La reacción de Bugnini demuestra que el Grupo de Estudio estaba trabajando en una longitud de onda bastante diferente de la Santa Sede. Él confiesa: «Esto era una ducha de agua fría después de año y medio de trabajo duro e inteligente» (Bugnini, p. 418). Tuvo una audiencia con el Papa Pablo VI el 21 de diciembre de 1972, en la que explicó la posición del Culto Divino: la Iglesia tenía que hacer frente «a un fenómeno general al cual no se podía poner remedio con una simple prohibición ni tampoco ignorándolo, sino canalizándolo a fin de que la Santa Sede pudiera todavía controlarlo». El Papa expresó entonces su decisión: «No más experimentos. La Santa Sede se reserva (el subrayado en el original) el componer nuevas preces eucarísticas en casos particulares» (Bugnini, p. 418, n. 35).

El 20 de enero de 1973 la Congregación para el Culto Divino bosquejó entonces con diligencia la Instrucción en forma de circular. El Secretario de Estado respondió el 31 de enero de 1973, diciendo: «En cuanto a la sustancia está bien, pero debe ser suavizada en cuanto a la forma, incluyendo las razones doctrinales y pastorales de la decisión tomada» (Bugnini, p. 418).

El resultado de todo esto fue un documento muy modesto, Eucharistiae participationem25, publicado el 27 de abril de 1973. Después de exponer la situación respecto a las plegarias eucarísticas compuestas privadamente y de su carácter abusivo, la carta circular dice:

«Después de que se hayan sopesado plenamente todos los factores, la decisión es que en este momento no es conveniente conceder a las Conferencias de obispos un permiso general para redactar o aprobar nuevas plegarias eucarísticas. Por el contrario, se considera que el camino más sabio es abogar por una catequesis más completa sobre la naturaleza real de la plegaria eucarística…»26

La Congregación para el Culto Divino había sido severamente castigada.

———————————

16 El Consilium no se satisfizo con la respuesta del Papa, sino que explicó las razones de los cambios propuestos y pidió que “al menos en las nuevas plegarias eucarísticas, se conservara el texto aprobado”. El permiso fue concedido el 12 de octubre de 1967. Más tarde, esos cambios se introducirían también en el Canon romano. Cfr. Bugnini, p. 408.

17 Hay un error aquí en el texto de Bugnini, ya que los números no cuadran. El texto dice: “De los 183 padres con voto, 173 dijeron que sí, 22 no y 33 sí con calificaciones”. Eso haría 228 en total. [N. del tr.: en la edición española, p. 309, está corregido: “De 183 votantes, 127 votaron sí; 22 no; 34 iuxta modum ”].

18 Prece eucharistica: Notitiae 4 (1968) 156.

19 Notitiae 4 (1968) 157-160.

20 N. del tr.: letra cursiva en el original.

21 ” La publication “, Notitiae 4 (1968) 146-148.

22 ” Au cours des derniers mois ,” Notitiae 4 (1968) 148-155.

23 Cfr. Bugnini, p. 411 para una lista de estas concesiones.

24 Para el texto completo, ver Bugnini, p. 417-418.

25 Eucharistiae participationem , Notitiae 9 (1973) 192-201.

26 International Commission on English in the Liturgy, Documents on the Liturgy: 1963-1979 (Collegeville: The Liturgical Press, 1982), pp. 624 – 625.

Fuente: germinansgerminabit.org

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